homo responsabilis

Escrito por fibercool, 27 de Abril del 2008, a las 11:44

La responsabilidad es esa cosa extraña que todos estamos orgullosos de exhibir, pero que en realidad no nos gusta tener. Buena prueba de ello es que cada vez somos más reacios a asumir las nuestras. En la sociedad en la que vivimos, cada día más, nos cuesta asumir las que nos tocan, porque nos guste o no, todos tenemos alguna.

Hablamos del libre mercado y del no intervencionismo, pero a la hora de la verdad siempre pedimos que papá Estado nos libere de nuestras cargas. Y lo peor de todo es que ya no son sólo cargas, sino que cada día más, demandamos que nos libere de tomar decisiones y como consecuencia de pensar (sí, de eso realmente agotador).

Como ejemplo citaré los antaño famosos números 906. En nuestra mano estaba el no llamar, el educar a nuestros hijos para que no hicieran cosas que no debían, pero era mucho más fácil pedir una regulación de estos números para que sólo se pudiera acceder a ellos tras solicitar el alta en el servicio. Está claro el porqué. Porque no requería absolutamente nada por nuestra parte. Ni tan siquiera la intención de no llamar.

Antiguamente (no hace tanto quizás) nos enseñaban que a los niños los educaban los padres y el colegio servía para adquirir conocimientos. Hoy en día, estamos demasiado ocupados en trabajar y pagar nuestras “necesidades” para poder tan siquiera vigilar que nuestros hijos cumplen con las escasas normas básicas que les damos. Estamos demasiado ocupados como para darles una buena educación y dejamos esto en manos de los maestros, sin darnos cuenta que ellos no disponen de la autoridad de un padre sobre su hijo, de tal forma que cada día, en más ocasiones no son capaces, no ya de imponerse sobre ellos, sino de exigirles un mínimo de respeto en el trato diario.

Podemos continuar con exclamaciones muy oidas del tipo “si el tabaco es tan malo, que lo prohiban” o “si la comida basura es tan mala, deberían prohibirla”. Estupendo. ¿Dónde deja todo esto a la persona y a su capacidad de elección? En mi humilde opinión, la sitúa en una posición de vergonzosa desidia.

Por estas cosas es por lo que me hace cada vez más gracia el debate que lleva varios días aquí abierto: ¿la culpa es de los bancos?, ¿la culpa de los hipotecados? Señores seamos adultos de una vez y asumamos nuestras responsabilidades. No me vale el decir que no sabía de economía cuando firmé. La mayoría ni tan siquiera se paró a pensar que estaba pidiendo muchos (muchísimos) millones de las antiguas pesetas a la mayor mafia que existe; a los que en vez de partir piernas a los morosos, les hacen del resto de su vida un infierno.

En el mismo tren están las promotoras, las cerámicas, las cementeras, las cadenas de electrodomésticos, etc. Tras años de ganancias exhorbitadas, ahora lloran pidiendo ayuda porque no pueden darle salida al stock almacenado. Hace tiempo, si montabas una empresa, debías ser avispado y saber verlas venir. Esos eran los buenos empresarios. Los que se hundían a la primera de cambio no lloraban; aprendían la lección y en ocasiones lo volvían a intentar. Ahora preferimos pedir ayuda. Para todo hay que pedir ayuda, ya que actuar es demasiado complicado y requiere PENSAR.

enmedio

Escrito por fibercool, 09 de Abril del 2008, a las 20:49

En esta megaurbe transformada en marca, todavía queda mas de un espacio (enmedio) donde poder hablar de puntos de golpeo difuminados por capital, de ese auge imparable de la individualidad, del olvido del colectivo, de nihilismo, de alineación, de puntos de no retorno, de precariedad laboral y en la vida misma o de productos químicos que nutren vidas para no ser vividas con la ilusión que somos mas libres que ninguna otra generación.

Nuestra actual sociedad se podía dividir en dos grandes grupos de edad: la gente que había conocido la clase trabajadora como sujeto político, protagonista de un proyecto de emancipación y transformación del mundo, y que había vivido en directo el hundimiento de ese proyecto, y por otro lado tenemos a la gente mas joven que no conoció aquella época. Pero tanto un grupo como otro parecían coincidir en la constatación de una ausencia, la ausencia de una instancia colectiva, de un Nosotros. Actualmente asistimos a una despolitización de nuestras vidas; nuestros malestares los vivimos en soledad y parece que la consigna que nos llega desde el Poder sea: “Conténtate con gestionar tu vida privada”. Todo comienza, pues, con gente que se resiste a esa consigna, que quiere politizar su malestar intentado reconstruir algún tipo de Nosotros. Vimos también diferentes experiencias, como Dinero Gratis, Yomango, V de vivienda, que apelaban a la politización de estos malestares, huyendo de un discurso y de un imaginario emancipatorio que ya resultan increíbles cuando no incomprensibles. Estas experiencias se inspiran mucho en el lenguaje de la publicidad, en la intervención artística y coinciden en cortocircuitar el sentido común antes que en proponer soluciones y transformaciones que, insisto, no se perciben como creíbles. También coinciden estas experiencias en la brevedad, aparecen de pronto, permiten manifestar una rabia, y desparecen.

A partir de aquí hemos asistido a un debate acerca de si es deseable y/o posible hacer permanentes estos breves destellos de rabia, de tratar de reconducir nuestros malestares hacia una dimensión política, de tratar de reconstruir un Nosotros mas allá de la privacidad de nuestras vidas. Veíamos la dificultad que encierra hacer esto. Porque hoy el capitalismo y la realidad son una misma cosa, hasta el punto de que resulta difícil poner rostro al enemigo sin caer en etiquetas estériles, y resulta difícil intervenir en esta realidad sin contribuir a su reproducción, hasta el punto de que se ve mas plausible intentar una interrupción de la realidad y del sentido común antes que contribuir, con nuestra creatividad, a alimentar esta maquina.

El reto, como siempre, se resume en una vieja pregunta: Que hacer?

hiperrealidades

Escrito por fibercool, 08 de Abril del 2008, a las 12:15

Entra basura 2.0 me encuentro perlas, como Alquimista digital, lo podría explicar con otras palabras y de otros modos, pero al final vendría a decir lo mismo;

Vivimos en un mundo artificial en el que se ha impuesto la prisa: ya no es sólo el “fast –food”, sino incluso las relaciones humanas, con los chats, o los “speed dating” que se han puesto de moda en EEUU, donde te dan solo 7 minutos para iniciar una relación (o no); incluso el conocimiento no puede escapar de esta plaga, con las librerías inundadas de manuales para obtener la Sabiduría en dos semanas.

Tanta prisa, en realidad, esconde un pánico, pánico a tener tiempo para estar con nosotros mismos, o con otra persona. Y ese pánico es el mismo que nos hace rehuir las responsabilidades y refugiarnos en un individualismo egoísta, mientras por otro lado evitamos el tener que enfrentarnos a las dificultades, a los problemas, al sufrimiento. Tampoco es que haya que ir en busca de problemas, o mortificarnos gratuitamente. Lo que no debemos es esconder la cabeza, y escapar continuamente, escapar hacia delante.

Lo que realmente nos ocurre es que estamos aburguesados (y hamburguesados): nos sentamos delante de una pantalla tragando todo lo que nos echan, dejando que nos muestren del mundo sólo esa parte que quieren que veamos, y que nosotros tomamos por realidad.

Nos hemos (y nos han) hamburguesado, nos matan nuestra natural rebeldía. Nuestra energía la empleamos en divertirnos (es decir, encerrarnos en una caja llena de luces y música atronadora, o pasar el rato bebiendo); en eso y en comprar cosas, rodearnos de cosas, y de ruido, con el móvil pegado a la oreja, cosas que nos impidan volvernos hacia dentro, hacia lo que realmente somos y lo que podamos llegar a ser, porque nos da miedo. Nos da miedo romper con los esquemas que nos imponen los que gobiernan la Caverna, que no siempre son los que salen por TV; y que intentan que no se les vaya la gente, que sigamos encadenados, mirando las sombras de la pared y discutiendo, protestando o aprobando, dócilmente, por todo lo que se nos proyecta. En vez de mirar atrás, buscar de dónde salen esas sombras. Mucha gente intuye que hay algo más, pero no se atreve a dar ese paso, les da vértigo, porque hay un vacío, porque no encuentran dónde agarrarse, algún asidero. Por lo tanto giran la cabeza y se conforman con lo que hay delante, y aunque sigan sintiendo ese vacío interior, prefieren llenarlo con múltiples cosas, que no les llenan en absoluto.

Pero quedan todavía un puñado de valientes capaces de enfrentar ese vacío; aún queda gente audaz que logra enfrentar el vértigo y vislumbrar apenas lo que hay detrás, intuyendo la salida, un puñado que no se cree las mentiras que les cuentan unos y otros, jóvenes, de todas las edades, jóvenes de espíritu, jóvenes audaces.

monos pseudoculturales

Escrito por fibercool, 01 de Abril del 2008, a las 22:28

Mentiras para sobrevivir. Hombres débiles y poco robustos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad.
Mentiras imposibles y enormes. Hijas del demonio. Mentiras pequeñas, en dudoso equilíbrio, cortinas de humo y verdades a medias, con las que saltas al vacío. Hay otras, que te atropellan mientras sonríes, herméticas e indescifrables. También las hay que no te hacen daño, porque te dan igual. Imposibles de descubrir y desesperadas. A veces salen de golpe, y sin necesidad, son mentiras de amor. Otras que corren de boca en boca, y otras que parecen estar siempre quietas. Las mentiras que terminan siendo verdad, las que son mas convenientes. Un vaso medio vacío es un vaso medio lleno, pero una media mentira no es ni media verdad. Una mentira rota, en sus trozos está la verdad. Una mentira le pisa los talones a otra,es la mentira que cubre a la anterior, que cubre a la anterior, que cubre a la anterior.
La mujer que necesita de la mentira tanto como la puta del maquillaje. El hombre que conduce y miente camino a casa, pensando que debe proteger su hogar. El niño que esconde en sus mentiras el temor a los adultos. Todos ellos sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe las formas, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas.
 

La mente sin ataduras

Escrito por fibercool, 19 de Marzo del 2008, a las 16:52

La transformación del mundo resulta de la transformación de uno mismo, porque uno mismo es producto y parte del proceso total de la existencia humana.

Para que uno pueda transformarse, es esencial que se conozca; sin conocer lo que somos, no hay base para el recto pensar ni puede haber transformación alguna. Uno debe conocerse tal como es, no como quisiera ser, lo cual es tan sólo un ideal y, por lo tanto, es algo ficticio, irreal; sólo lo que es puede ser transformado, no lo que uno desearía ser.

Conocernos tal como somos requiere una vigilancia extraordinaria de la mente, porque lo que es experimenta modificaciones, cambios constantes; y para poder seguirlos con rapidez, la mente no debe estar atada a ningún dogma, a ninguna creencia particular, a ningún modelo de acción. Si uno quiere ir en pos de algo, no es bueno estar atado.

Para conocernos a nosotros mismos, nuestra mente debe hallarse en un estado de percepción alerta, de vigilancia, estado en el que se halla libre de todas las creencias, de todas las idealizaciones, porque las creencias y los ideales nos muestran un solo color y falsean la verdadera percepción. Si queremos conocernos, no podemos imaginar algo que no somos, ni creer en ello. Si soy codicioso, envidioso, violento, de poco vale que tenga meramente un ideal de no violencia, de no codicia...La comprensión de lo que somos -feos o hermosos, malvados o dañinos, lo que fuere-, el comprender sin distorsión alguna lo que realmente somos, es el principio de la virtud. La virtud es esencial, porque ella nos brinda libertad.

sinceridad

Escrito por fibercool, 15 de Febrero del 2008, a las 19:40

Roberto Arl, inventor, periodista, dramaturgo... una de esas personas que de verdad vivieron. Contesta a un lector una carta en tiempos en los que las palabras estres o depresión no estaban de moda, en las que todavía no se embasaban en forma de libro o pastillas, pero si existía la eterna busqueda de la felicidad. Personalmente podría definir lo que es en menos de diez palabras, y una de ellas sería sinceridad, pues la diferencia entre la herramienta que conduce hacia ello y forma de vida es inapreciable.

Algunos de los porqués de ello -y no todos- quedan explicados en la carta;

 

Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".

Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.

¿Y tu cuanto cuestas?

Escrito por fibercool, 05 de Febrero del 2008, a las 00:23

¿Y tu cuanto cuestas?
 
Me encanta hacer preguntas a la gente que nunca se ha planteado, pero que tienen respuesta si en algún momento de su existencia se hubieran tenido tiempo para pensarlas, hablarlas y reflexionar la respuesta, dar a sus vidas el peso que la respuesta requiere para actuar de forma coherente contigo mismo. Se corre el riesgo de encontrarse con valores, ideales, amabilidad, principios, belleza, coherencia y verdad inamovibles.
 

"Los ideales que han iluminado mi camino, y me han dado valor para ver la vida con alegría son amabilidad, belleza y verdad. Las posesiones, el éxito vano y el lujo me parecen desdeñables." Albert Einstein.

 

 

fiber contesta a Tyler:

¿Que es lo mas caro del mundo?

¿Que principios rigen tu vida? 

Mientras escribía esto -en el mismo momento- alguien me pregunto:

"te acuerdas cuando hablamos de la lista de cosas de hacer  en la vida?"

Es cuanto menos apasionante tener gente alrededor que te cuestione y haga preguntas que no puedan ser respondidas por inercia, preguntas que un autómata no sabría procesar, que tu neurona del habito desconoce la respuesta, preguntas para quedarse dormido mirando las mismas estrellas que gente con una vida plena algún dia miraron.

Es la punta del iceberg. Iceberg de comodines. Iceberg de lletgismes. Pero esos icebergs son otro capitulo ;)

fight!

Escrito por fibercool, 03 de Febrero del 2008, a las 18:36

Club!

Tyler dice:

Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine, o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.

V. I:

¿Lees esto porque crees que eres un inconformista? Sé sincero: te crees un rebelde, un antisistema que odia este mundo. Mañana llegarás a tu trabajo, tu instituto o el sitio dónde sea que estas atado, y pensarás con superioridad que tu jefe, tu compañero de mesa, o tus padres no son más que esclavos que viven ahogados en el asqueroso barro de la banalidad.

No existes para vivir. Sólo existes para cumplir esa función, esa responsabilidad que nadie te ha asignado y, que sin embargo, tienes ya encima de tus hombros. No no quieras esa responsabilidad. Piensa. No evolucionas por llevar ropa. No dejas de oler mal por conducir un coche caro. No dejas de ser una mierda por tener un cuerpo perfecto. Acepta que eres el residuo más tóxico de la ambición del hombre y piensa. Piensa. Piensa. Como destruir para crear. Como infectar al mundo con la marginalidad que él mismo crea. No reivindiques tu sitio en esta sociedad y destruyela, a ella y a ti mismo.

V.II: 

Si estas leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inutil, es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida esta tan vacia que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿o te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesitas? Sal de tu casa,busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estas vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística.

Piensa. Escoge. Lucha. Quema. Explota. Odia. Sangra. Siente. Destruye. Vive.

 

 

imagine

Escrito por fibercool, 21 de Enero del 2008, a las 19:02

Life is what happens to you while you're busy making other plans. (John Lennon.)
 
 

 
 
Imagine there's no Heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people
Living for today

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace

You may say that I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world

You may say that I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will live as one 

 
Es cierto que esa letra en modo de canción y ese tono puede sonar demasiado bucólico, fantasiosa o inalcanzable, pero una vez pasado el filtro nos queda una pura y brillante realidad.

no necesito nada

Escrito por fibercool, 17 de Enero del 2008, a las 22:26

Diógenes, el filósofo griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo... Era un hombre hermoso. Alejandro no podría creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo:

“Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro contestó: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.
Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse.

 Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.

 

Y diganme, cuales son sus conquistas para la vida, ¿les quedará tiempo para descansar despues de todo eso? Descansar es bueno, a veces el descanso hasta incita a pensar, y entonces crecemos.

Bohr

Escrito por fibercool, 22 de Septiembre del 2007, a las 15:55

En homenaje a todos esos profesores que no enseñan (o enseñan a no pensar), especial recuerdo a mi profesor de física de 2º de BUP, al que después de contarme 0 algunos problemas con resultados correctos, le continue resolviendo los problemas como a mi me parecía, y DEBAJO, su versión, con flechas incluidas que descontaban nota, todo ello con amor : )

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

"Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: 'Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro'.

"El estudiante había respondido: 'lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio'.

"Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

"Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

"Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

"Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contesto, este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

"Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la per-pendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:

"-Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar".

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

nature versus nurture

Escrito por fibercool, 05 de Julio del 2007, a las 19:51

¿Que les pasa a los jovenes?

"Pues les pasa que sus almas están presas en una trampa y eso les duele, y nadie parece comprenderles. Que sus instintos gritan a una razón que ha sido estupidizada. Que están cabreados y no pueden articularlo porque ciertas palabras están prohibidas. A los jóvenes de hoy no les importa nada porque nadie les enseña nada que de verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan metas. Viven en una triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se les vende esta mierda de realidad con tan bonitos eufemismos que no pueden entender por qué no son felices. Los jóvenes de hoy no se drogan , se automedican una depresión tan profunda que ni siquiera son conscientes de ella.

Todo el mundo tiene un precio, dicen. No sé si todos, pero desde luego, muchos. Deberíamos llevarlo escrito en nuestro DNI, eso si sería un ahorro energético a gran escala, de tiempo y dinero. Cuando ya no se puede sostener por las armas esa jerarquía social de dos niveles en la que los cuatro de arriba mandan y los millones de abajo son esclavos, la única forma de seguir estando arriba es construir una jerarquía piramidal. En esta estructura a cada esclavo se le conceden otros dos esclavos. Y ésta no hace falta sostenerla con armas: se edifica lentamente sobre los sólidos cimientos de la estupidez y el egoísmo humanos. Todos son esclavos pero se creen señores. Que le pregunten a ese fascistoide jefecillo de sección que trabaja catorce horas, o a ese pequeño explotador con bigote y maletín que vende tornillos baratos a una gran constructora y que ya ha tenido dos infartos. Son estafados por los de arriba y procuran recuperar pérdidas estafando a los de abajo. Todos pierden.

Ese sindicalista que vendió a la empresa los derechos de aquellos a los que decía representar, ese profesor que incrementó el número de matriculados de su asignatura a base de suspensos para conseguir una ampliación del presupuesto departamental, ese alcalde que concedió el permiso de obra a cambio de una suculenta comisión, ese político que cambió la ley para sentarse a la derecha del gran hermano, estos individuos y esos muchos otros que vieron lo que estaba sucediendo y cobardemente enterraron la cabeza en la arena, todos ellos han ayudado a construir la pirámide.

Han traicionado a la sociedad, y todo a cambio de unas migajas. Un monovolumen, un jacuzzi, un sofá con masaje o una televisión de plasma. Pero, por supuesto, se declaran inocentes. Algunos hasta se creen inocentes. “Cualquier tiempo pasado fue peor”, “este sistema es el menos malo”. “Es el más acorde con la condición humana”, dicen, creyendo, como el mal ladrón, que todos son de su condición. El conjunto de excusas a la traición es una enorme farsa indigerible. España va bien, pero cada vez se vive peor. Ellos, sentados en su sillón con masaje, ignoran la viga en el ojo y se sorprenden y se preguntan qué les pasa a los jóvenes."

Yo conservo la esperanza de que las cosas cambien, pero aún queda mucho por hacer y llevará muchísimo tiempo. Hay que despegarse de la tele de plasma y mirar por la ventana, hay que recobrar la cordura, recuperar las energías, las metas, la voluntad. Hay que asumir los errores, predicar con el ejemplo, recuperar las ganas de un mundo mejor. Así que, señor de cuarenta que se rasga las vestiduras, tiene usted dos opciones: o ponerse manos a la obra a tratar de arreglar el desastre, o seguir chupando de la sopa boba atrincherado en su cinismo.

Si opta usted por la segunda opción, al menos háganos un favor y cállese la puta boca.

COMBO: Fuckowski + Steam Monkey + Algunas verdades (yo).

plástico

Escrito por fibercool, 03 de Julio del 2007, a las 17:26

«Manjares de plástico, sueños de plástico. Es de plástico el paraíso que la televisión promete a todos y a pocos otorga. A su servicio estamos. En esta civilización, donde las cosas importan cada vez más y las personas cada vez menos, los fines han sido secuestrados por los medios: las cosas te compran, el automóvil te maneja, la computadora te programa, la TV te ve.»

"Patas arriba", Eduardo Galeano.