la gaya scienza

Escrito por fibercool, 25 de Febrero del 2008, a las 01:16

Genial texto, que lo resumiría de este modo: "Si no la querría soportar eternamente, por que me permito soportarla una vez?"

 

¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese:

Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo.

¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito del polvo!? ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: Tu eres un dios y jamás oí nada más divino ?

Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; ¡la pregunta sobre cualquier cosa: Quieres esto otra vez e innumerables veces más? pesaría sobre tu obrar como el peso más grande! O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?

aprendiendo

Escrito por fibercool, 22 de Febrero del 2008, a las 00:43

Podría dedicarle un post a cada parrafo, y tal vez diez o cien páginas de cada uno, y aun así quedaría infravalorado, tanta verdad junta solo puede dar pie al silencio, y a un gracias Shakespeare:

 

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado... aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas... aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.... descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo... No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

sinceridad

Escrito por fibercool, 15 de Febrero del 2008, a las 19:40

Roberto Arl, inventor, periodista, dramaturgo... una de esas personas que de verdad vivieron. Contesta a un lector una carta en tiempos en los que las palabras estres o depresión no estaban de moda, en las que todavía no se embasaban en forma de libro o pastillas, pero si existía la eterna busqueda de la felicidad. Personalmente podría definir lo que es en menos de diez palabras, y una de ellas sería sinceridad, pues la diferencia entre la herramienta que conduce hacia ello y forma de vida es inapreciable.

Algunos de los porqués de ello -y no todos- quedan explicados en la carta;

 

Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".

Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.

every you every me

Escrito por fibercool, 09 de Febrero del 2008, a las 11:02

placebo, momentos en los que descubres que algo que te gustaba, te puede gustar mas, mucho mas.

energia, pasión, locura, fuerza, recuerdos, magia, sensaciones, éxtasis, placer, sentimientos.

 

 

Sucker love is heaven sent.
You pucker up, our passions spent.
My hearts a tart, your bodys rent.
My bodys broken, yours is spent.

Carve your name into my arm.
Instead of stressed, I lie here charmed.
Cuz theres nothing else to do,
Every me and every you.

Sucker love, a box I choose.
No other box I choose to use.
Another love I would abuse,
No circumstances could excuse.

In the shape of things to come.
Too much poison come undone.
Cuz theres nothing else to do,
Every me and every you.
Every me and every you,
Every me...he

Sucker love is known to swing.
Prone to cling and waste these things.
Pucker up for heavens sake.
Theres never been so much at stake.

I serve my head up on a plate.
Its only comfort, calling late.
Cuz theres nothing else to do,
Every me and every you.
Every me and every you,
Every me...he

Every me and every you,
Every me...he

Like the naked leads the blind.
I know Im selfish, Im unkind.
Sucker love I always find,
Someone to bruise and leave behind.

All alone in space and time.
Theres nothing here but what heres heres mine.
Something borrowed, something blue.
Every me and every you.
Every me and every you,
Every me...he

Every me and every you,
Every me...he (x4)

twin

Escrito por fibercool, 08 de Febrero del 2008, a las 18:12

fiber@fib933:/var/log/think$
Display all 287 possibilities? (y or n)

fiber@fib933:/$ vi /var/log/think/20050817.txt

Se había acostumbrado a saber que todo lo que tenía, no lo tenía. Que al no haber nacido piedra, su vida estaba condicionada por los sentimientos. Por las sensaciones. Por las pajas mentales y las acostumbradas diarreas propias de un colon saciado de fragilidad. Su mente, en los momentos débiles, le devolvía arcadas de todo ello y no hacía más que flagelarse las neuronas por no ser la pulga mental de antes. Del carpe diem. De un carpe diem nunca justificado, pero sí vivido. Era la contradicción rutinaria. No agarrarse a la farola, pero mirarla y desearla. Todos los torbellinos del huracán hacían aparición cuando escuchaba lo que no quería oir. Oía indirectas muy directas de no estar viviendo algo real. De estar en una postura tan cómoda, tan insulsa, tan frágil e insegura como las obras de teatro. Se sentía espectador y actriz al mismo tiempo, y ésa es la sustancia de la locura. Le gustaban las locuras, pero ese tipo de locura hacía añicos unos principios muy marcados. Los principios de todo ser humano. Tener ilusión por algo verdadero. Por su verdad. Y vivirla.

Así que andaba por la calle y se cruzaba con mucha gente. Muchos se parecían a lo que en secreto deseaba. Seguía enganchada del prototipo tan inalcanzable, tan circunstancialmente imposible. Anhelaba poder besarle. Poder estrujarle a la máxima potencia y regocigarse en su sobredosis de glucosa. Poder contarle todo esto y lo que llevaba aún más guardado. Aún no tenía la explicación, pero lo sabía, aquello era lo que los delirantes de los que antes se sonreía superior llamaban amor. Sólo había tenido lugar en sus pensamientos, dirigidos al mínimo atisbo de esa esencia. Supo que se podía echar de menos lo que aún no se había tenido. Supo que se estaba envolviendo en la locura por vivir en la película de su vida, y no en la que quería.

¿Y tu cuanto cuestas?

Escrito por fibercool, 05 de Febrero del 2008, a las 00:23

¿Y tu cuanto cuestas?
 
Me encanta hacer preguntas a la gente que nunca se ha planteado, pero que tienen respuesta si en algún momento de su existencia se hubieran tenido tiempo para pensarlas, hablarlas y reflexionar la respuesta, dar a sus vidas el peso que la respuesta requiere para actuar de forma coherente contigo mismo. Se corre el riesgo de encontrarse con valores, ideales, amabilidad, principios, belleza, coherencia y verdad inamovibles.
 

"Los ideales que han iluminado mi camino, y me han dado valor para ver la vida con alegría son amabilidad, belleza y verdad. Las posesiones, el éxito vano y el lujo me parecen desdeñables." Albert Einstein.

 

 

fiber contesta a Tyler:

¿Que es lo mas caro del mundo?

¿Que principios rigen tu vida? 

Mientras escribía esto -en el mismo momento- alguien me pregunto:

"te acuerdas cuando hablamos de la lista de cosas de hacer  en la vida?"

Es cuanto menos apasionante tener gente alrededor que te cuestione y haga preguntas que no puedan ser respondidas por inercia, preguntas que un autómata no sabría procesar, que tu neurona del habito desconoce la respuesta, preguntas para quedarse dormido mirando las mismas estrellas que gente con una vida plena algún dia miraron.

Es la punta del iceberg. Iceberg de comodines. Iceberg de lletgismes. Pero esos icebergs son otro capitulo ;)

fight!

Escrito por fibercool, 03 de Febrero del 2008, a las 18:36

Club!

Tyler dice:

Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine, o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.

V. I:

¿Lees esto porque crees que eres un inconformista? Sé sincero: te crees un rebelde, un antisistema que odia este mundo. Mañana llegarás a tu trabajo, tu instituto o el sitio dónde sea que estas atado, y pensarás con superioridad que tu jefe, tu compañero de mesa, o tus padres no son más que esclavos que viven ahogados en el asqueroso barro de la banalidad.

No existes para vivir. Sólo existes para cumplir esa función, esa responsabilidad que nadie te ha asignado y, que sin embargo, tienes ya encima de tus hombros. No no quieras esa responsabilidad. Piensa. No evolucionas por llevar ropa. No dejas de oler mal por conducir un coche caro. No dejas de ser una mierda por tener un cuerpo perfecto. Acepta que eres el residuo más tóxico de la ambición del hombre y piensa. Piensa. Piensa. Como destruir para crear. Como infectar al mundo con la marginalidad que él mismo crea. No reivindiques tu sitio en esta sociedad y destruyela, a ella y a ti mismo.

V.II: 

Si estas leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inutil, es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida esta tan vacia que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿o te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesitas? Sal de tu casa,busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estas vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística.

Piensa. Escoge. Lucha. Quema. Explota. Odia. Sangra. Siente. Destruye. Vive.

 

 

flu (influenza)

Escrito por fibercool, 01 de Febrero del 2008, a las 18:13

Tras un primer paso de conocimiento personal, en el cual somos capaces de de conocer y aplicar las tres etapas de toda emoción, percibir, comprender y regular, podemos subir el segundo peldaño de la escalera para aplicarlo a los demás.

“Percibir, comprender y regulas las emociones propias y las de los demás”. Ésta es una de las definiciones de Inteligencia Emocional e incluye un matiz que yo siempre he tenido que revisar: regular las emociones de los demás. Y esta revisión, tiene que ver con el hecho de que para regular las emociones de los demás, hay que contar con los demás. Si saltamos ese primer escalón corremos un alto riesgo de tropezarnos en el siguiente, como queda patente en innumerables ocasiones.

Quienes estamos empeñados en echar una mano a quien nos lo pide, corremos el riesgo de que nos suceda algo que conocen muy bien los expertos del cuidado (profesionales o no), que es creer que todo está a nuestro alcance, que siempre hay algo que poder hacer para cambiar el estado de ánimo de otra persona, para que consiga mirar a la vida de otro modo, o cambie su forma de vernos a nosotros. Y a veces –muchas-, nos encontramos ante la desagradable realidad de que no importa lo que hagamos, porque somos incapaces de inducir el tan ansiado cambio. Lo cual pueden parecer malas noticias., y es cierto que muchas veces, esto se vive con frustración, desilusión e incluso decepción por uno mismo al encontrarnos incapaces de mover al otro para que cambie.

Pongamos por ejemplo la confianza. El perder la confianza implica que algo se rompe en la relación, la cual deja de ser una relación de seguridad, previsible, para convertirse en una fuente de suspicacia que genera una necesidad de precaución en su lugar. “Me has defraudado, he dejado de confiar en ti”. El pobre desgraciado, o la pobre desgraciada que tenga que enfrentarse a estas palabras, tiene por delante un largo camino para crear de nuevo ese espacio en el que la sensación de seguridad pueda ser de nuevo vivida por el otro, y no tiene más remedio que esperar pacientemente y esforzarse en que las circunstancias sean propicias. Y todo ello porque es la persona que “ha perdido la confianza”, quien tiene que encontrarla de nuevo, y eso, va más allá de lo que el otro pueda hacer. Tiene que ver con un ritmo, y al igual que muchos otros tipos de relación, con una apuesta compartida. Pero no sabemos compartir, nadie nos ha enseñado ni nos enseñara a compartir esa lucha, sabemos luchar por casas, coches, viajes o ropa, pero no por personas. 

Por tanto, y la parte buena de la historia, es que creamos cada día, conjuntamente todas nuestras relaciones, las cotejamos, relanzamos y retroalimentamos con quien compartimos, y consecuentemente, nuestra influencia tiene el límite de la voluntad del otro. Para mí, eso es maravilloso. 

Via. IE.