¿Que les pasa a los jovenes?
"Pues les pasa que sus almas están presas en una trampa y eso les duele, y nadie parece comprenderles. Que sus instintos gritan a una razón que ha sido estupidizada. Que están cabreados y no pueden articularlo porque ciertas palabras están prohibidas. A los jóvenes de hoy no les importa nada porque nadie les enseña nada que de verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan metas. Viven en una triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se les vende esta mierda de realidad con tan bonitos eufemismos que no pueden entender por qué no son felices. Los jóvenes de hoy no se drogan , se automedican una depresión tan profunda que ni siquiera son conscientes de ella.
Todo el mundo tiene un precio, dicen. No sé si todos, pero desde luego, muchos. Deberíamos llevarlo escrito en nuestro DNI, eso si sería un ahorro energético a gran escala, de tiempo y dinero. Cuando ya no se puede sostener por las armas esa jerarquía social de dos niveles en la que los cuatro de arriba mandan y los millones de abajo son esclavos, la única forma de seguir estando arriba es construir una jerarquía piramidal. En esta estructura a cada esclavo se le conceden otros dos esclavos. Y ésta no hace falta sostenerla con armas: se edifica lentamente sobre los sólidos cimientos de la estupidez y el egoísmo humanos. Todos son esclavos pero se creen señores. Que le pregunten a ese fascistoide jefecillo de sección que trabaja catorce horas, o a ese pequeño explotador con bigote y maletín que vende tornillos baratos a una gran constructora y que ya ha tenido dos infartos. Son estafados por los de arriba y procuran recuperar pérdidas estafando a los de abajo. Todos pierden.
Ese sindicalista que vendió a la empresa los derechos de aquellos a los que decía representar, ese profesor que incrementó el número de matriculados de su asignatura a base de suspensos para conseguir una ampliación del presupuesto departamental, ese alcalde que concedió el permiso de obra a cambio de una suculenta comisión, ese político que cambió la ley para sentarse a la derecha del gran hermano, estos individuos y esos muchos otros que vieron lo que estaba sucediendo y cobardemente enterraron la cabeza en la arena, todos ellos han ayudado a construir la pirámide.
Han traicionado a la sociedad, y todo a cambio de unas migajas. Un monovolumen, un jacuzzi, un sofá con masaje o una televisión de plasma. Pero, por supuesto, se declaran inocentes. Algunos hasta se creen inocentes. “Cualquier tiempo pasado fue peor”, “este sistema es el menos malo”. “Es el más acorde con la condición humana”, dicen, creyendo, como el mal ladrón, que todos son de su condición. El conjunto de excusas a la traición es una enorme farsa indigerible. España va bien, pero cada vez se vive peor. Ellos, sentados en su sillón con masaje, ignoran la viga en el ojo y se sorprenden y se preguntan qué les pasa a los jóvenes."
Yo conservo la esperanza de que las cosas cambien, pero aún queda mucho por hacer y llevará muchísimo tiempo. Hay que despegarse de la tele de plasma y mirar por la ventana, hay que recobrar la cordura, recuperar las energías, las metas, la voluntad. Hay que asumir los errores, predicar con el ejemplo, recuperar las ganas de un mundo mejor. Así que, señor de cuarenta que se rasga las vestiduras, tiene usted dos opciones: o ponerse manos a la obra a tratar de arreglar el desastre, o seguir chupando de la sopa boba atrincherado en su cinismo.
Si opta usted por la segunda opción, al menos háganos un favor y cállese la puta boca.
COMBO: Fuckowski + Steam Monkey + Algunas verdades (yo).