What I Believe

Escrito por fibercool, 15 de Julio del 2008, a las 00:43

Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas, congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

 

Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.
Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.

Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca de mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los rieles de cromo de las góndolas de supermercado; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.

Creo en la muerte del mañana, en el acabamiento del tiempo, en la búsqueda de un tiempo nuevo en las sonrisas de las mozas de los bares de las rutas y en los ojos cansados de los controladores de tráfico aéreo en aeropuertos fuera de temporada.

Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y la Princesa Diana, en el suave olor que emana de sus labios cuando miran a las cámaras del mundo entero.

Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.

No creo en nada.

Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, de Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las torres Watts, Bocklin, Francis Bacon, y en todos los artistas invisibles dentro de las instituciones psiquiátricas del mundo.

Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en lo absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en las intenciones asesinas de la lógica.

Creo en las adolescentes, en la corrupción que hay en ellas sólo por la postura de sus piernas, en la pureza de sus cuerpos desaliñados, en los rastros que sus partes pudendas dejan en los baños de moteles miserables.
Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que alguna vez haya volado, en la piedra arrojada por un niño pequeño que lleva en sí misma la sabiduría de los estadistas y de las parteras.

Creo en la amabilidad del bisturí, en la geometría sin límites de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la locuacidad de los planetas, en la redundancia de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y el aburrimiento del átomo.

Creo en la luz que arrojan las videograbadoras en las vidrieras de las grandes tiendas, en la agudeza de las parrillas de los radiadores en los salones de venta de automóviles, en la elegancia de las manchas de aceite sobre las barquillas de los motores de los 747 estacionados en las pistas de los aeropuertos.

Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente.

Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.

Creo en los diseñadores de las Pirámides, el Empire State, el bunker del Fuhrer en Berlín, las pistas de aterrizaje de Wake Island.

Creo en la fragancia del cuerpo de la Princesa Diana.

Creo en los próximos cinco minutos.

Creo en la historia de mis pies.

Creo en las migrañas, el aburrimiento de las tardes, el temor a los calendarios, la traición de los relojes.

Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperanza.

Creo en las perversiones, en el amor obsesivo por los árboles, las princesas, los primeros ministros, las estaciones de servicio abandonadas (más bellas que el Taj Mahal), las nubes y los pájaros.

Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.

Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.

Creo en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la fiebre y el agotamiento.

Creo en el dolor.

Creo en la desesperanza.

Creo en todos los niños.

Creo en mapas, diagramas, códigos, juegos de ajedrez, rompecabezas, tableros de horarios de vuelos, carteles indicadores de los aeropuertos.

Creo en todas las excusas.

Creo en todas las razones.

Creo en todas las alucinaciones.

Creo en toda la rabia.

Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.

Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.

 

J. G. Ballard. La semana que viene exposición en el CCCB.

inspiración

Escrito por fibercool, 22 de Junio del 2008, a las 16:23

la gran ventaja

Escrito por fibercool, 18 de Junio del 2008, a las 21:06

La gran ventaja que tenemos
quienes sabemos ver
todos los aspectos de todas las cosas
es que sabemos
que el malo no es peor que el vecino
que el bueno está podrido por dentro
que la novela es mentira
que disneylandia es un negocio
que Jesús hizo tongo.

No sabemos pues conformarnos con poco
nos partimos con vuestras motivaciones
y cuando se nos pregunta que si A o que si B
respondemos C para joder.

A él, un iconoclasta! chillan en nuestra dirección
huimos mostrando el dedo medio
tomamos los bares por sorpresa
se nos ve divertidos
si es que todo les da risa dicen
pero a la que te fijas un poco
te quedas con que nuestras risas chirrían
como motores mal engrasados
el día nos pesa en la chepa
porque el gran inconveniente que tenemos
quienes sabemos ver
todos los aspectos de todas las cosas
es que sabemos ver todos los aspectos de todas las cosas...
 
Entre otras perlas de Sergi Puertas
 
 

huelgas

Escrito por fibercool, 16 de Junio del 2008, a las 00:40

Buena y genial forma de resumir el show de la semana:
 
 
 

homo responsabilis

Escrito por fibercool, 27 de Abril del 2008, a las 11:44

La responsabilidad es esa cosa extraña que todos estamos orgullosos de exhibir, pero que en realidad no nos gusta tener. Buena prueba de ello es que cada vez somos más reacios a asumir las nuestras. En la sociedad en la que vivimos, cada día más, nos cuesta asumir las que nos tocan, porque nos guste o no, todos tenemos alguna.

Hablamos del libre mercado y del no intervencionismo, pero a la hora de la verdad siempre pedimos que papá Estado nos libere de nuestras cargas. Y lo peor de todo es que ya no son sólo cargas, sino que cada día más, demandamos que nos libere de tomar decisiones y como consecuencia de pensar (sí, de eso realmente agotador).

Como ejemplo citaré los antaño famosos números 906. En nuestra mano estaba el no llamar, el educar a nuestros hijos para que no hicieran cosas que no debían, pero era mucho más fácil pedir una regulación de estos números para que sólo se pudiera acceder a ellos tras solicitar el alta en el servicio. Está claro el porqué. Porque no requería absolutamente nada por nuestra parte. Ni tan siquiera la intención de no llamar.

Antiguamente (no hace tanto quizás) nos enseñaban que a los niños los educaban los padres y el colegio servía para adquirir conocimientos. Hoy en día, estamos demasiado ocupados en trabajar y pagar nuestras “necesidades” para poder tan siquiera vigilar que nuestros hijos cumplen con las escasas normas básicas que les damos. Estamos demasiado ocupados como para darles una buena educación y dejamos esto en manos de los maestros, sin darnos cuenta que ellos no disponen de la autoridad de un padre sobre su hijo, de tal forma que cada día, en más ocasiones no son capaces, no ya de imponerse sobre ellos, sino de exigirles un mínimo de respeto en el trato diario.

Podemos continuar con exclamaciones muy oidas del tipo “si el tabaco es tan malo, que lo prohiban” o “si la comida basura es tan mala, deberían prohibirla”. Estupendo. ¿Dónde deja todo esto a la persona y a su capacidad de elección? En mi humilde opinión, la sitúa en una posición de vergonzosa desidia.

Por estas cosas es por lo que me hace cada vez más gracia el debate que lleva varios días aquí abierto: ¿la culpa es de los bancos?, ¿la culpa de los hipotecados? Señores seamos adultos de una vez y asumamos nuestras responsabilidades. No me vale el decir que no sabía de economía cuando firmé. La mayoría ni tan siquiera se paró a pensar que estaba pidiendo muchos (muchísimos) millones de las antiguas pesetas a la mayor mafia que existe; a los que en vez de partir piernas a los morosos, les hacen del resto de su vida un infierno.

En el mismo tren están las promotoras, las cerámicas, las cementeras, las cadenas de electrodomésticos, etc. Tras años de ganancias exhorbitadas, ahora lloran pidiendo ayuda porque no pueden darle salida al stock almacenado. Hace tiempo, si montabas una empresa, debías ser avispado y saber verlas venir. Esos eran los buenos empresarios. Los que se hundían a la primera de cambio no lloraban; aprendían la lección y en ocasiones lo volvían a intentar. Ahora preferimos pedir ayuda. Para todo hay que pedir ayuda, ya que actuar es demasiado complicado y requiere PENSAR.

enmedio

Escrito por fibercool, 09 de Abril del 2008, a las 20:49

En esta megaurbe transformada en marca, todavía queda mas de un espacio (enmedio) donde poder hablar de puntos de golpeo difuminados por capital, de ese auge imparable de la individualidad, del olvido del colectivo, de nihilismo, de alineación, de puntos de no retorno, de precariedad laboral y en la vida misma o de productos químicos que nutren vidas para no ser vividas con la ilusión que somos mas libres que ninguna otra generación.

Nuestra actual sociedad se podía dividir en dos grandes grupos de edad: la gente que había conocido la clase trabajadora como sujeto político, protagonista de un proyecto de emancipación y transformación del mundo, y que había vivido en directo el hundimiento de ese proyecto, y por otro lado tenemos a la gente mas joven que no conoció aquella época. Pero tanto un grupo como otro parecían coincidir en la constatación de una ausencia, la ausencia de una instancia colectiva, de un Nosotros. Actualmente asistimos a una despolitización de nuestras vidas; nuestros malestares los vivimos en soledad y parece que la consigna que nos llega desde el Poder sea: “Conténtate con gestionar tu vida privada”. Todo comienza, pues, con gente que se resiste a esa consigna, que quiere politizar su malestar intentado reconstruir algún tipo de Nosotros. Vimos también diferentes experiencias, como Dinero Gratis, Yomango, V de vivienda, que apelaban a la politización de estos malestares, huyendo de un discurso y de un imaginario emancipatorio que ya resultan increíbles cuando no incomprensibles. Estas experiencias se inspiran mucho en el lenguaje de la publicidad, en la intervención artística y coinciden en cortocircuitar el sentido común antes que en proponer soluciones y transformaciones que, insisto, no se perciben como creíbles. También coinciden estas experiencias en la brevedad, aparecen de pronto, permiten manifestar una rabia, y desparecen.

A partir de aquí hemos asistido a un debate acerca de si es deseable y/o posible hacer permanentes estos breves destellos de rabia, de tratar de reconducir nuestros malestares hacia una dimensión política, de tratar de reconstruir un Nosotros mas allá de la privacidad de nuestras vidas. Veíamos la dificultad que encierra hacer esto. Porque hoy el capitalismo y la realidad son una misma cosa, hasta el punto de que resulta difícil poner rostro al enemigo sin caer en etiquetas estériles, y resulta difícil intervenir en esta realidad sin contribuir a su reproducción, hasta el punto de que se ve mas plausible intentar una interrupción de la realidad y del sentido común antes que contribuir, con nuestra creatividad, a alimentar esta maquina.

El reto, como siempre, se resume en una vieja pregunta: Que hacer?

hiperrealidades

Escrito por fibercool, 08 de Abril del 2008, a las 12:15

Entra basura 2.0 me encuentro perlas, como Alquimista digital, lo podría explicar con otras palabras y de otros modos, pero al final vendría a decir lo mismo;

Vivimos en un mundo artificial en el que se ha impuesto la prisa: ya no es sólo el “fast –food”, sino incluso las relaciones humanas, con los chats, o los “speed dating” que se han puesto de moda en EEUU, donde te dan solo 7 minutos para iniciar una relación (o no); incluso el conocimiento no puede escapar de esta plaga, con las librerías inundadas de manuales para obtener la Sabiduría en dos semanas.

Tanta prisa, en realidad, esconde un pánico, pánico a tener tiempo para estar con nosotros mismos, o con otra persona. Y ese pánico es el mismo que nos hace rehuir las responsabilidades y refugiarnos en un individualismo egoísta, mientras por otro lado evitamos el tener que enfrentarnos a las dificultades, a los problemas, al sufrimiento. Tampoco es que haya que ir en busca de problemas, o mortificarnos gratuitamente. Lo que no debemos es esconder la cabeza, y escapar continuamente, escapar hacia delante.

Lo que realmente nos ocurre es que estamos aburguesados (y hamburguesados): nos sentamos delante de una pantalla tragando todo lo que nos echan, dejando que nos muestren del mundo sólo esa parte que quieren que veamos, y que nosotros tomamos por realidad.

Nos hemos (y nos han) hamburguesado, nos matan nuestra natural rebeldía. Nuestra energía la empleamos en divertirnos (es decir, encerrarnos en una caja llena de luces y música atronadora, o pasar el rato bebiendo); en eso y en comprar cosas, rodearnos de cosas, y de ruido, con el móvil pegado a la oreja, cosas que nos impidan volvernos hacia dentro, hacia lo que realmente somos y lo que podamos llegar a ser, porque nos da miedo. Nos da miedo romper con los esquemas que nos imponen los que gobiernan la Caverna, que no siempre son los que salen por TV; y que intentan que no se les vaya la gente, que sigamos encadenados, mirando las sombras de la pared y discutiendo, protestando o aprobando, dócilmente, por todo lo que se nos proyecta. En vez de mirar atrás, buscar de dónde salen esas sombras. Mucha gente intuye que hay algo más, pero no se atreve a dar ese paso, les da vértigo, porque hay un vacío, porque no encuentran dónde agarrarse, algún asidero. Por lo tanto giran la cabeza y se conforman con lo que hay delante, y aunque sigan sintiendo ese vacío interior, prefieren llenarlo con múltiples cosas, que no les llenan en absoluto.

Pero quedan todavía un puñado de valientes capaces de enfrentar ese vacío; aún queda gente audaz que logra enfrentar el vértigo y vislumbrar apenas lo que hay detrás, intuyendo la salida, un puñado que no se cree las mentiras que les cuentan unos y otros, jóvenes, de todas las edades, jóvenes de espíritu, jóvenes audaces.

now 2008

Escrito por fibercool, 07 de Abril del 2008, a las 14:53

Este pasado fin de semana estuve por el CCCB donde se celebró el NOW 2008, es un proyecto focalizado en las transformaciones científicas, tecnológicas, artísticas, sociales y espirituales que están teniendo lugar en el inicio del siglo XXI.

NOW no responde a un formato específico, aunque puede manifestarse en varios géneros y formatos. Ha sido concebido como una plataforma de trabajo con varios objetivos en los ámbitos temáticos siguientes: Ciencia abierta, Ciberesfera, Factor eco, Arte ahora, Cultura emergente, Partícula Psi y Nuevo activismo.

   
Ciencia abierta: creación de un trabajo en común y de puentes de comunicación entre la ciencia y las humanidades


Ciberesfera: cómo las tecnologías “ciber” afectan ya a todos los ámbitos de la vida cotidiana



Factor Eco: necesidad de tener una visión sistémica, orgánica del Planeta para garantizar su supervivencia
   
Arte ahora: exploración del momento actual del Arte: cuáles son sus directrices, sus criterios de validación y el sentido de las nuevas prácticas
   
Partícula Psi: exploración de una nueva espiritualidad a partir de la crisis de las religiones tradicionales


Nuevo activismo: compromiso y militancia, funcionamiento en red, nuevas implicaciones sociales y ciudadanía global


Cultura emergente: análisis crítico y resituación de la cultura alternativa e independiente ante la transformación socio-cultural acelerada

A parte de esto, que seguramente tras leerlo suena a todo y nada, se pudieron ver y compartir algunas ideas interesantes, como el BCC (Banco Común de Conocimientos) o Richard Stallman en acción.

show must go on

Escrito por fibercool, 02 de Abril del 2008, a las 20:40

 “Menos mal que los ciudadanos no comprenden el funcionamiento de nuestro sistema bancario, porque si lo hicieran, me temo que habría una revolución no más tarde que mañana por la mañana.” Henry Ford

Y a ti, ¿hasta cuando te van a engañar? 

 

monos pseudoculturales

Escrito por fibercool, 01 de Abril del 2008, a las 22:28

Mentiras para sobrevivir. Hombres débiles y poco robustos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad.
Mentiras imposibles y enormes. Hijas del demonio. Mentiras pequeñas, en dudoso equilíbrio, cortinas de humo y verdades a medias, con las que saltas al vacío. Hay otras, que te atropellan mientras sonríes, herméticas e indescifrables. También las hay que no te hacen daño, porque te dan igual. Imposibles de descubrir y desesperadas. A veces salen de golpe, y sin necesidad, son mentiras de amor. Otras que corren de boca en boca, y otras que parecen estar siempre quietas. Las mentiras que terminan siendo verdad, las que son mas convenientes. Un vaso medio vacío es un vaso medio lleno, pero una media mentira no es ni media verdad. Una mentira rota, en sus trozos está la verdad. Una mentira le pisa los talones a otra,es la mentira que cubre a la anterior, que cubre a la anterior, que cubre a la anterior.
La mujer que necesita de la mentira tanto como la puta del maquillaje. El hombre que conduce y miente camino a casa, pensando que debe proteger su hogar. El niño que esconde en sus mentiras el temor a los adultos. Todos ellos sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe las formas, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas.
 

blue point

Escrito por fibercool, 31 de Marzo del 2008, a las 01:27

 

 

“Tuvimos éxito en tomar esta fotografía, y al verla, ves un punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. Sobre él, todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

 

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese píxel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

 

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.”

La mente sin ataduras

Escrito por fibercool, 19 de Marzo del 2008, a las 16:52

La transformación del mundo resulta de la transformación de uno mismo, porque uno mismo es producto y parte del proceso total de la existencia humana.

Para que uno pueda transformarse, es esencial que se conozca; sin conocer lo que somos, no hay base para el recto pensar ni puede haber transformación alguna. Uno debe conocerse tal como es, no como quisiera ser, lo cual es tan sólo un ideal y, por lo tanto, es algo ficticio, irreal; sólo lo que es puede ser transformado, no lo que uno desearía ser.

Conocernos tal como somos requiere una vigilancia extraordinaria de la mente, porque lo que es experimenta modificaciones, cambios constantes; y para poder seguirlos con rapidez, la mente no debe estar atada a ningún dogma, a ninguna creencia particular, a ningún modelo de acción. Si uno quiere ir en pos de algo, no es bueno estar atado.

Para conocernos a nosotros mismos, nuestra mente debe hallarse en un estado de percepción alerta, de vigilancia, estado en el que se halla libre de todas las creencias, de todas las idealizaciones, porque las creencias y los ideales nos muestran un solo color y falsean la verdadera percepción. Si queremos conocernos, no podemos imaginar algo que no somos, ni creer en ello. Si soy codicioso, envidioso, violento, de poco vale que tenga meramente un ideal de no violencia, de no codicia...La comprensión de lo que somos -feos o hermosos, malvados o dañinos, lo que fuere-, el comprender sin distorsión alguna lo que realmente somos, es el principio de la virtud. La virtud es esencial, porque ella nos brinda libertad.

la gaya scienza

Escrito por fibercool, 25 de Febrero del 2008, a las 01:16

Genial texto, que lo resumiría de este modo: "Si no la querría soportar eternamente, por que me permito soportarla una vez?"

 

¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese:

Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo.

¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito del polvo!? ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: Tu eres un dios y jamás oí nada más divino ?

Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; ¡la pregunta sobre cualquier cosa: Quieres esto otra vez e innumerables veces más? pesaría sobre tu obrar como el peso más grande! O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?

aprendiendo

Escrito por fibercool, 22 de Febrero del 2008, a las 00:43

Podría dedicarle un post a cada parrafo, y tal vez diez o cien páginas de cada uno, y aun así quedaría infravalorado, tanta verdad junta solo puede dar pie al silencio, y a un gracias Shakespeare:

 

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado... aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas... aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.... descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo... No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

sinceridad

Escrito por fibercool, 15 de Febrero del 2008, a las 19:40

Roberto Arl, inventor, periodista, dramaturgo... una de esas personas que de verdad vivieron. Contesta a un lector una carta en tiempos en los que las palabras estres o depresión no estaban de moda, en las que todavía no se embasaban en forma de libro o pastillas, pero si existía la eterna busqueda de la felicidad. Personalmente podría definir lo que es en menos de diez palabras, y una de ellas sería sinceridad, pues la diferencia entre la herramienta que conduce hacia ello y forma de vida es inapreciable.

Algunos de los porqués de ello -y no todos- quedan explicados en la carta;

 

Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".

Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.
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